miércoles, 13 de febrero de 2019

Día Mundial de la Radio


Hoy que es el Día Mundial de la Radio y aparte de los años que trabajé en ella, creo que el amor que tengo por la radio viene del recuerdo una época de mi vida donde la radio era algo importante por la cantidad de horas que dedicaba a escucharla, sobre todo en las tardes. Mis tardes de Bonanza eran tardes de radio, tardes de no muchos años pero que me permitían fantasear, imaginar y hacer todas aquellas cosas que mi cuerpo no me permitía hacer, pero contrariamente a lo que pudiera parecer no considero que fueran tardes tristes. Fueron tardes alegres de escuchar la radio, leer tebeos y jugar, juguetear simplemente con piedras, siempre en el patio de mi casa.
Y una de las voces que recuerdo de Radio Sevilla, yo siempre escuchaba en aquella época Radio Sevilla, era la de Marisa Carrillo.
La radio de los discos dedicados, incluso la radio de las radionovelas, para luego interesarme por la radio de las mañanas, la radio de Luis del Olmo.
Mi amor por esa radio que escuchaba mientras mis amigos estaban en el colegio.
Hoy, Día Mundial de la Radio no quiero que termine sin un recuerdo también para todos aquellos compañeros con los que compartí tantos momentos bonitos, tantos momentos de ilusión, de alegría y todas esas personas que nos escuchaban en su momento.

martes, 12 de febrero de 2019

No más política


Llevo unos cuantos días dándole vueltas a la idea de dejar de escribir nada, ni una palabra, que esté relacionada con la política.
¿Razón?
La fundamental, la principal, aunque puedan existir otras menores, es que ya no me divierte. No me hace ni chispa de gracia escribir cuando sabes que como mínimo me van a decir lo “po tu peor”.
Llevo no sé cuántos años escribiendo de todo y en todos los sitios y nunca he tenido problemas, y ahora me paso horas intentando apagar fuegos porque además yo no soy de los que publican algo y ya está, sino que soy como las pilas de duracel, y sigo, sigo y sigo.
En otros tiempos hasta era divertido escribir, la política me gustaba, me divertía, no para meterme en ella, porque nunca he estado en ningún cargo institucional, pero si para comentarla.
Hoy os aseguro que el “y tu peor” no me divierte en absoluto y he descubierto que la ironía, el sarcasmo o el humor están totalmente reñidas con la política de hoy y hacen muy mal maridaje.
Creo que me voy a dedicar a mis fotos, buenas o malas son mis fotos, y me siento muy orgulloso de ellas, ah, y sin hacer ninguna, por lo pronto, a un contenedor sucio, que no me parecen nada estético, ni fotogénico. De todas formas, por ahí hay un montón de contenedoreros voluntarios…
Me dedicaré a buscar mis Historias sobre la tele, el ayer y Sanlúcar, que me divierte y me entretiene y seguramente sin decir nada iré dando de baja de mis redes a todo aquel que no me guste como se expresa, porque para eso es mi perfil.
Sé que me va a costar trabajo, porque después me pico, pero voy a intentarlo de una forma tan fuerte como dejar de fumar.
¿Qué les parece? Pues si quieren pueden comentar.

miércoles, 23 de enero de 2019

La consejera y la santa semana


Tengo ganas de comentar algunas cosas que he visto hoy.
En principio quería hablar de la nueva consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, que por lo visto escribió el año 2013 un artículo en contra o criticando la Semana Santa.
A mí, que Rocío critique la Semana Santa no me da ni frio ni calor, que cada cual es muy libre de decir lo que piensa y expresarlo como le dé la gana, lo que me ha puesto de los nervios y me ha hecho escribir estas letras es lo siguiente:
1º ¿Por qué ha pedido perdón o disculpas la consejera? Vaya cachondeo, ¿de tres años a aquí ha cambiado de opinión sobre lo que dijo sobre la Semana Santa? ¿O es que se ha caído del caballo, como San Pablo? Desde luego…
2º Como el Pisuerga pasa por Valladolid, viene el presidente de Vox y asegura que va a pedir la reprobación de la consejera.
No sabía que se podía pedir la reprobación por pensar algo. ¿No tengo yo derecho a pensar e incluso a escribir lo que me dé la gana, mientras que no insulte, ofenda o calumnie a nadie?
¡Que mundo de gilipollas nos está tocando vivir!

miércoles, 9 de enero de 2019

El Gran Hermano Duo


Hace ya un montón de años que comenzó el programa Gran Hermano en Telecinco, fue el año 2000, donde el formato causó sensación y nos divirtió muchísimo, por lo menos a mí.
Recuerdo el programa que ganó el gaditano Ismael Beiró, como algo que me gustaba e incluso en ese tiempo escribía casi a diario bajo el seudónimo de El Pirata unos relatos inventados, sobre situaciones vividas en la casa, que entonces no era de Guadalix, sino de Soto del Real.
La verdad es que esos relatos tenían bastante éxito en los foros, que entonces todavía no había redes, y recuerdo que muchos días recibí cientos de correos electrónicos e incluso alguno más de mil, que hizo que un día me invitaran al programa.
Yo incluso estuve en el plató de Telecinco el día que expulsaron al concursante Koldo Sagastizábal, y estuve metido en el plató en medio de todos los concursantes.
La verdad es que después no supe gestionar, o no quise, ese fenómeno, porque conozco a algunos que el fenómeno en internet los hizo ricos por un tiempo, que después no sé.
¿A qué viene esto ahora? Hace unos días pensé que a lo mejor podía volver a hacer los relatos inventados en el Gran Hermano Duo, así que me preparé y anoche incluso me puse delante de la tele a verlo con un cuaderno y un bolígrafo para buscar alguna situación que me pudiese inspirar para uno de esos relatos, pero he aquí que he de confesarles que no duré ni un cuarto de hora delante de la tele.  Entre lo que me aburría la historia, que me parece un verdadero muermo y el enfado que tengo, y creo que me va a durar, con Telecinco y Cuatro, hizo que me fuese para el ordenador, le pusiese a mi madre otra cadena y yo me coloqué delante del ordenador en Amazón Prime video a ver unos capítulos de la serie The Good Wife, que me parece mucho más distraída  que unos pocos de mamarrachos  discutiendo,  así que como diría Fernando Fernán Gómez, ¡A la mierda!.

martes, 8 de enero de 2019

Mejor al solito


El titular del periódico es: La nueva estrella de la política alemana deja las redes.
Se refiere a Robert Habeck, el líder de Los Verdes y por supuesto que se refiere a las redes sociales, a Twitter y Facebook.
Además de algunos problemillas que ha tenido, como los tenemos todos, ha declarado: “Twitter me hace más agresivo, más estridente, polémico y más estridente. Y todo a una velocidad que dificulta la reflexión”.
Y mientras tomo el solito tranquilamente con mi periódico de papel, mi cuaderno, mi bolígrafo punta fina, que escribe mejor, me  doy cuenta que estoy completamente de acuerdo con el  político alemán,  en lo de las redes, que en lo demás ni siquiera se lo que piensa, y de verdad las redes serán muy importantes por la rapidez, por la inmediatez, pero también me hace más agresivo y más estridente, lo mismo porque al tener que resumir tanto lo que se quiere decir, no hay posibilidad de explicarlo y termina convirtiéndose en mensajes de pocas palabras, y por supuesto con las palabras más fuertes, para llamar la atención,  que además la mayoría de las veces, por lo menos yo, termino arrepintiéndome de lo que he escrito.
Muchas veces he pensado, como Robert Habeck, en dejar las redes, en darme de baja de Facebook y Twitter, y quedarme sólo con mis blogs, que ahí si puedo expresarme como deseo e Instagram que hasta el momento me permite la inmediatez de las imágenes.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Me gusta que se llame Aya



No he mirado si me ha tocado el gordo, pero en realidad ni siquiera me he preocupado en mirar los números, que ya los mirare, que además todos los que llevo son en unión de los que tomamos café todas las tardes, ya me habría llamado alguno para decírmelo y para pedirme los décimos, que yo soy el que los guardo.
Pero me he alegrado de que Carla la niña que cantó el numero 3347 saliera llorando supongo que de emoción y de alegría, como me ha gustado, me ha encantado que la niña que cantara el premio se llame Aya Ben Hamdouch, pues sí que me alegro mucho. Como me gustó como Aya intentaba consolar a Carla, “Carla, no llores” y después le daba instrucciones ante los nervios de Carla.
Pues sí, me ha gustado que se llame Aya.