lunes, 12 de noviembre de 2018

La no nostalgia


En el periódico El País leo un artículo dedicado al pivot y comentarista deportivo Sitapha Savané, que cuenta que antes de la retirada se dijo: No tengo de dejar ningún resquicio a la nostalgia, y la frase me recordó algo que pensé antes de jubilarme.
Pensé que no debía tener ni un minuto para acordarme de mi vida anterior, y mucho menos tener añoranza, porque de hacerlo no sería feliz.
Debía buscar actividad para todos los días siguientes al día después o me convertiría en un viejo sentado en el sofá viendo la televisión y sesteando todo el día.
Así que el primer día después de la jubilación ya comencé mi vida de no hacer nada que no estuviera totalmente programado, dentro de la no programación. ¿Me explico?
Escribiendo estas letras me doy cuenta que me falta tiempo y lo único que me fastidia es lo rápido que pasan las horas y esto lo escribo una mañana de lluvia, una de esas mañanas que rompo mi actividad ordinaria, que debo suplir por una mochila con un libro, tres revistas de historia, un bloc y un bolígrafo, que aunque tenga móvil, portátil y tablet, como se escribe con un bolígrafo BIC naranja, que ¡Escribe fino!, no se escribe en ningún tiesto con teclas, porque con el bolígrafo en la mano parece que me cuesta menos pensar y las ideas fluyen mejor.
Así que hoy habrá unas cuantas páginas más.

Nota: Esta foto se corresponde al  día de la jubilación


viernes, 2 de noviembre de 2018

Miedo ajeno


He querido dejar reposar la noche algo que viví ayer por la tarde, por aquello que me dice mi madre de el cabreo de la noche, déjalo para mañana, por pensar si no estaría yo exagerando un poquito, pero les aseguro que no.
Resulta que ayer por la tarde – noche, les aseguro que sin que me haya pasado nada en concreto he sentido pánico, pánico en carne ajena, porque conmigo no iba la historia.
Circulaba por la solitaria calle Baños, camino de la Dehesilla, cuando he visto salir corriendo de la cuesta de Almonte una pandillita de unos quince o veinte chavales que estarían entre los diez y catorce años, hablando, gritando y riendo. Todos corrían por en medio de la calle y por lo pronto pensé que se trataba de uno de esos juegos que suelen hacer a veces, una de esas yincanas.
De pronto veo aparecer también por la calle Almonte a un hombre y después una mujer que gritaban “Sinvergüenzas, gamberros, os he visto”, y cosas parecidas. Eran dos jóvenes indigentes, e imaginé a los jóvenes gamberros por la cuesta de Almonte acosando a las dos personas aprovechando la soledad de la cuesta, la mayoría del grupo y la poca vergüenza.
Os aseguro que cuando lo pensé sentí verdadero miedo, terror y pensé que sería terrible encontrarse de frente con ese grupito, que seguramente eran los mismos o primos hermanos de los que la noche anterior se dedicaron a tirar huevos a los autobuses, calles,  puertas o a  las  personas que les dio la gana, supongo que porque ellos y lo que hacen son totalmente divertidos.
¿Qué soy exagerado? Os aseguro que ver aparecer el grupito por la solitaria calle Baños, semi oscura al atardecer y ver después a los molestados, si no agredidos, que no pude preguntarle a ninguno de los dos, es cuando menos una secuencia de miedo, al pensar, ¿qué podría hacer si esos niñatos por cualquier circunstancia les da por mí?     

jueves, 1 de noviembre de 2018

Mis historias en la radio: Día de los Santos

Hoy al bajar para el centro, al pasar por delante del cementerio vi un montón de gente que entraba y salía con flores, como día de los Santos que es y me acordé de una anécdota que viví hace ya un montón de años en Radio Joven, cuando por la fecha de los Santos a mis compañeros se les antojó hacer una retransmisión en directo para el programa el día de los Santos o de los Difuntos, no recuerdo bien cual, desde el cementerio.
Me acuerdo que entre mis compañeros Luis Vázquez, José Antonio Hernández y Gerardo Calado me prepararon una unidad móvil, que era para verla, porque en el cuad, moto de cuatro ruedas, que yo tenía empotraron una antena, con un tubo de los de antena de televisión y después llevaba pegada con cinta aislante la emisora, entre las piernas, que yo ni recuerdo donde puñetas se enchufaba o si era de pilas o batería. Vamos, un número.
Todo preparado, y el día de la retransmisión amanece lloviendo, y ahí me tenéis con todos los tiestos y un chubasquero para mí y otro para la unidad móvil, que por supuesto acabamos unidad y yo como una sopa, sin poder entrevistar a casi nadie, porque el cementerio estaba casi vacío, y anegado. Creo que al final aquello, como era lógico, funcionaba como el culo y solo pude entrevistar a uno de los chavales que estaban vendiendo flores en la puerta.
Pero esto era la radio de aquellos tiempos, una trabajera para luego casi nada de resultados, aunque si mucha ilusión y además nos divertíamos muchísimo. Claro, es que éramos mucho más jóvenes.
Unos años después, ya en Radio Occidental, que en paz descanse, volvimos mis compañeros Juan Antonio Caro y Ángel Ceballos, en el programa de los fines de semana, que llevaba el título de Nadie es perfecto a hacer otra conexión desde el cementerio el día de los Santos o Difuntos, pero ya aquí lo hicimos con un teléfono móvil, que era como un ladrillo, pero no dejaba de ser más cómodo.

Nota: Otro día les contaré la historia del carnet de Radio Joven que aparece en la foto, que también es divertido.
La foto de la moto se hizo bastante después, en el 97, y el que aparece delante es mi sobrino Carlos, que hoy ya tiene mas de 20 años.

lunes, 22 de octubre de 2018

¿Que es la OMIC?


Después de llevarme 26 años trabajando en el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda y encontrarme en estos momentos jubilado me ha parecido interesante explicar cómo funcionan algunos organismos de los Ayuntamiento y hacerlo de una forma que lo entienda todo el mundo.


¿Qué es la OMIC?
La abreviatura OMIC significa Oficina Municipal de Información al Consumidor, es un servicio de información, orientación y ayuda que tienen todos los Ayuntamientos para temas de consumo, además de ser mediadores entre consumidores y empresarios, para intentar buscar una solución amistosa, o denunciar a organismos superiores, pero en ningún caso resuelven sobre los mismos.
¿Qué tipo de servicios prestan?:
En las OMIC le tramitan las reclamaciones que hacen los consumidores.
Informa y fomentan la educación y formación de los consumidores.
Colaboran con otras entidades públicas y privadas, también dedicadas a la protección de los consumidores.
Remiten a la Junta Arbitral de Consumo aquellas reclamaciones en las que no se haya alcanzado un acuerdo mediador.
Son mediadores entre los consumidores y las empresas.
¿Pueden hacer algo los políticos locales, alcaldes o concejales, o los funcionarios municipales en la materia de la OMIC?.
Lo que no sea mediar, hacer una hoja de reclamaciones o enviar las reclamaciones a la Junta Arbitral de Consumo, no pueden hacer absolutamente nada.