He estado unos días en Madrid y he observado que los de las habas que se cuecen en todas partes es una verdad como un templo.
¡Dios mío, que problema mear en Madrid!. Si tienes la suerte de encontrarte en un lugar donde exista un Corte Ingles u otro tipo de gran superficie estás salvado, pero como te encuentres en un barrio que no los haya, estás más “perdio que el barco del arroz”.
A mi me toco en una de esas zonas y después de dos horas de estar pensando en hacer mis necesidades entre dos coches, ¡ah, se siente!, me encontré con lo que se llamaba el Centro de Salud de la Comunidad de Madrid en la Calle Cáceres. ¡Salvado!, pensé ingenuo de mi.
Al acercarme me di cuenta que no iba a ser tan fácil como yo había pensado, porque ya de entrada había un escalón de 20 centímetros que no permitía subir de forma autónoma, sino que tuve que pedir a un chaval que pasaba por allí que me subiera al escalón.
- Hola, buenos días. ¿Un servicio?.
- Ah, si- contestó una enfermera que atendía a todas las personas que llegaban.- ¿Puede ponerse de pie?.
- Pues no. No puedo.
- Es que tiene tres escalones.
- Ah, que tiene tres escalones, bueno a continuar buscando.
- Oiga, si quiere le podemos ayudar a subir los tres escalones.
Por no hacer un feo a la señora, y porque mi vejiga estaba ya a punto de explosión dije que si y nos acercamos a donde se encontraba el servicio y mi gozo en un pozo.
- Dejelo señora. No llame a nadie. No va a ser posible porque por esa puerta no cabe la silla de ruedas.
- Es verdad, hijo. A ver si alguna vez ponen esto adaptado.
- Eso. A ver si alguna vez.
De pronto se me vino a la mente la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, y algunos de sus familiares, pero no seguí pensando en ellos porque no tenía tiempo. Estaba muy preocupado pensando en quien me bajaría el escalón que había subido antes.
jueves, 26 de enero de 2006
Mear en Madrid
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