La verdad es que últimamente, cada vez más,
reacciono por las emociones, cada vez menos por la razón y mas por lo que me
dice el corazón, y si he de ser sincero no me importa en absoluto. Las
emociones de lo que vivo, de lo que veo, de lo que leo.
Y hoy tengo una sensación positiva que me ha
emocionado e incluso se me ha saltado una lagrimilla, que tampoco me importa
decirlo demasiado.
La historia la vi en el informativo de esta
tarde y es como el jugador Isco, después del gol de la victoria en Gijón lo
celebro haciendo una señal, que muchos podrían mal interpretar, pero que tenía
tras de sí otra historia y es que el futbolista había cumplido la petición que
le hizo una niña de ocho años que sus padres son sordos y querían ver esa señal
que significa Te quiero.
La verdad es que me emocionó.
La emoción negativa me la he llevado cuando
he llegado esta tarde a mi casa, he entrado en el ordenador y he visto la foto
de la pintada que han hecho en la iglesia de la Caridad. Yo, que procuro ser
muy respetuoso con las ideas, con las opiniones, aunque no me gusten, con las
personas, me gustan que sean respetuosos con mi pueblo, con los edificios, sean
los que sean, y no me parece que los monumentos sean pizarras para escribir
nada, por mucha razón que puedan tener en lo que digan, que ni entro ni salgo
en eso.

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