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sábado, 3 de febrero de 2018

El día de San Blas

En la terraza de San Juan de Dios. La foto no está  muy enfocada, la verdad
Hoy 3 de febrero, que es San Blas me vienen a  la mente dos recuerdos. El  primero es de finales de los años sesenta, por el 68 o 69, cuando yo estaba en San Juan de Dios, en Sevilla, y el recuerdo viene porque el día de San Blas era la onomástica del padre Blas, que no recuerdo muy bien si era el superior o el vice superior, pero lo que sí recuerdo es que ese día era especial y había comida especial, ah, y lo más importante ese día nos ponían Coca-cola, así que muy especial.
Otro de los recuerdos de San Blas me viene por aquello de “Por San Blas la cigüeña veras, y si no la ves, nieve ha de caer”. Ahora ya eso no se cumple porque parece que las cigüeñas se han vuelto flojas, han decidido que no van a ninguna parte para luego volver, y a lo más que llegan a ir es a los vertederos de las ciudades,  donde hay comida en abundancia.

La foto que pongo la hice hace unos pocos de años, cuando todavía en Sanlúcar estaba el vertedero del Barrero y allí llegaban miles de cigüeñas a buscar comida. El día que hice la foto había ido allí y tuve que salir pitando por patas después de hacer algunas fotos, del mal olor y el humo que me asfixiaba.

viernes, 30 de septiembre de 2016

La mala leche de los cojos

Mirando por ahí, esta noche no tengo sueño y tampoco lo que ponen en la tele es como para tirar cohetes, veo que una chica muy graciosilla ha puesto un twit referido a Eduardo Madina, que dice lo que sigue y que además reproduzco: “los cojos tienen muy mala leche, eso es sabido”.

Alguna gente le recrimina lo dicho, pero ella en lugar de rectificar se reafirma en otro twit.

Yo no sé a Madina, pero para mí la palabra COJO no es ningún insulto y me parece una chorrada, tanto que mis compañeros de San Juan de Dios en las quedadas suelen utilizar unas camisetas negras donde pone “Yo soy cojo”, y es un poco provocativo y divertido, y si no pongo una foto con ella es porque no tengo porque el día que las repartieron yo no estaba, y se acabaron.
Espero que mis compañeros de San Juan de Dios no se enfaden por poner esta foto
Lo que no me creo es que la tal Beatriz esa deducción la haya sacado de los estudios sesudos de ninguna universidad, sino de la tontería y la gracieta estúpida, la gracieta, que Beatriz no puedo decir, porque no la conozco, pero escrito en un twit a una persona, queda cuando menos feo y ordinario, sobre todo porque lo dijo intentando insultar.
Y esto me ha recordado una anécdota que viví hace unos años cuando un compañero de un sindicato me pidió que le echara una mano a una compañera suya que tenía un problema con su jefe y quería los teléfonos de los medios de comunicación de Sanlúcar para denunciar el caso.
-Dile que me llame.
-Vale, yo le digo que te llame.
No tardó mucho en llamarme. Ni yo la conocía, ni ella a mí y empezó a explicarme su problema y que necesitaba los teléfonos para denunciarlo, y de pronto me suelta.
-Mi jefe es cojo y ya se sabe que los cojos tienen muy mala leche.
A mí me entró la risa floja, pero no dije ni pio. Seguí la conversación como si tal, pero ya sabía cómo iba a comprobar la mala leche que podemos tener los cojos, sobre todo cuando se nos pierde el respeto.
-¿Me vas a mandar la lista por correo electrónico?
-Si, en un rato te la envío.
Pero lo que se me ocurrió fue hacer una fotocopia a la lista e irme al lugar donde trabajaba la mujer y al entrar en su despacho lo único que hice fue decirle:
-Hola, aquí te traigo la lista de teléfonos para puedas denunciar al cojo.
Les aseguro que se puso de todos los colores, le temblaba la voz. Por lo menos no intentó justificarse, porque habría sido peor, pero al darle el papel hasta se le cayó al suelo.
-Hasta luego, cuando necesites algo me llamas.

No dijo ni adiós.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La única vez que fui modelo

Mis amigos del grupo de Facebook Ciudad de San Juan de Dios publican una foto que hace que me venga a la cabeza la única vez en mi vida que recuerde que he sido modelo, y lo digo con toda la guasa del mundo.
Un día decidieron hacer en la Ciudad de San Juan de Dios unas postales y unos calendarios, supongo que para sacar unas perrillas para continuar con la obra y nos llamaron a unos cuantos para que posáramos para las fotos, creo que nos llamaron por la ropa que llevábamos puesta, pues querían unos colores determinados y dio la casualidad que el color de camisa que yo llevaba ese día daba bien en las fotos.
Yo la verdad es que no me acordaba demasiado de eso, pero al ver la foto publicada en internet me vino a la cabeza que nos hicieron varias: una subiendo a los chalets, otra en el bar en la piscina y puede que alguna más.
Eso era por los años setenta y todos vivíamos en armonía en la Ciudad de San Juan de Dios, unos estudiábamos, otros trabajaban o aprendían un oficio, y la verdad es que esas cosas eran las que no hacían salir de la monotonía cotidiana de un internado.
En la foto que se ve la estatua de San Juan de Dios yo soy el que va subiendo la cuesta, con la camisa celeste. Supongo que no me pusieron a jugar el futbol, como se ven algunos compañeros al fondo, con las muletas, porque he de reconocer que era de los mas malos de todo San Juan de Dios, además de no gustarme nada, que cada cual tiene sus talentos y el mío no era la pelota, porque jugábamos con unas pelotas menos duras que las de cuero, porque darle era un poco complicado. También decir que en esa foto hay una licencia del fotógrafo, porque nosotros con los bastones no jugábamos al futbol en esa zona de albero, sino en los patios.

En la foto de la piscina creo que estoy por ahí, justo al lado de la segunda sombrilla, pero si os fijáis bien en la foto, como curiosidad, los que están sentados en la plaza van con abrigos, pero al fondo de la piscina se ve gente en bañador, así que o unos se morían de frío para la foto u otros de calor, aunque yo creo recordar que era casi invierno.