Anoche me acosté con muy mal sabor de boca por el asesinato por ETA de ex concejal socialista Isaías Carrasco y esta mañana me despierto con otra noticia que me sabe muy mal, la muerte de la Duquesa de Medina Sidonia.
Mi primer contacto con la duquesita fue siendo yo muy jovencito, aunque he de reconocer que no recuerdo con motivo de que, ni para que, aunque si me acuerdo que fue el año 1984, cuando estaba yo en una emisora “pirata”, que teníamos ir cambiando de sitio cada pocos meses para poder sobrevivir a la orden de cierre. Entonces creo que se llamaba Radio Joven, aunque también cambiábamos el nombre para que tuvieran que hacer un nuevo expediente de cierre y así poder ir sobreviviendo.
Recuerdo que era el mes de agosto de 1984 cuando se me antojó hacer uno de esos programas de madrugada de entrevistas y pensé que podría inaugurarlo con una entrevista a la Duquesa de Medina Sidonia.
He de reconocer que yo daba por perdida la entrevista, porque imaginaba que la duquesa no iría a una emisora “pirata” que se encontraba en una cutre accesoria de una casa de vecinos del Barrio marinero de la ciudad. Pero mi primera sorpresa fue cuando sin objetar absolutamente nada me dijo que si, que allí estaría a las 11’30 de la noche del día indicado, y allí estuvo y les puedo asegurar que pasé uno de los peores malos ratos de mi vida porque en mi inconsciencia no había preparado la entrevista, porque pensaba que sería mucho más fresca sin preparación alguna. Mas tarde descubriría que toda espontaneidad debe estar concienzudamente preparada, aunque al final pude salir del paso y ni la duquesa ni yo quedamos disgustados de la misma, tanto que a los pocos meses apareció Lilian con un ejemplar del libro “Historia de una conjura”, que la duquesa me enviaba dedicado.
Dedicatoria del libro: A nuestro gran locutor de Sanlúcar con amistad.
La segunda vez que entrevisté a la duquesita fue en su palacio, y también fue en el mes de agosto, lo recuerdo por el calor que pasé subiendo la Cuesta de Belén a las cinco de la tarde y después tener que llegar hasta la última planta del palacio donde se encontraba ella. Todo esto con los bastones, aunque entonces tenía yo 25 años menos.
- Lilian, dale a Antonio una coca-cola que viene sofocado.
Fue el recibimiento, antes de comenzar la entrevista.
La última vez que tuve la ocasión de hacerle una entrevista fue hace como diez o doce años, y esta vez fue para una televisión local, que por cierto nunca la emitió, en una colaboración que se intentó entre el Ayuntamiento y esa televisión para realizar una serie de programas, que al final por desidia de no se quien no se terminaron de hacer.
Después de esta entrevista, a los pocos meses, recibí el encargo del Delegado Municipal de Información, Ángel Mora, de acompañar a una gente de Canal Sur que estaban preparando un programa.
- Queremos ir entre otros sitios al Palacio de Medina Sidonia.
Yo conociendo a Luisa Isabel y queriendo mantener la amistad con ella, no me lo pensé dos veces.
- Yo os gestiono la entrevista pero yo ese día no puedo ir con ustedes.
Sabía que no era conveniente ir con ellos porque la entrevista podía acabar mal, como sucedió y a los cinco minutos de llegar al Palacio, veo venir a los cámaras de Canal Sur por la calle Luís de Eguilaz hasta el Castillo de Santiago, donde habíamos quedado ante mi negativa a acompañarles.
- ¿Qué ha pasado?
- Nos ha dicho que no podemos grabar.
Por lo visto antes de entrar en el Palacio algo que dijeron sobre la reja que está en la fachada la hizo enfadar y echarlos diciendo que allí no se iba a cotillear.
En los últimos años nos habíamos encontrado en algún acto cultural que se realizó en el Palacio de Medina Sidonia, en la última entrega de los Premios del Aula Gerión, donde nos divertimos bastante porque le estuve haciendo algunas fotos con todas las personas que trabajan en la Hospedería que hay en el Palacio.
A los pocos días, fui una mañana a desayunar a la cafetería y una de las muchachas se acercó y me entregó un bote de mermelada de membrillo.
- La duquesa me ha dejado esto para ti.
Y es que días antes había estado hablando con la Duquesa y con Lilian de lo buena que estaba la mermelada de membrillo, y me dijeron que la hacían ellas e incluso me contaron como llegaban cargadas de tarros después de las vacaciones.
La última vez que estuve hablando con la duquesita fue hace un par de meses que me la encontré por la calle de Hermano Fermín, me dio dos besos y me comentó que iba a unas clases de informática. La verdad es que me dio mucha alegría encontrarla tan animada e incluso le dije que tenía que hacerle una entrevista para el programa que estaba preparando para la tele y ella me contestó que cuando quisiera, aunque al final nunca llegamos a hacerla.
Los últimos días sabía que estaba mu malita, pero de eso ni quiero ni debo hablar y prefiero recordarla jovial como el día de la calle Hermano Fermín.
Hasta siempre duquesa.

Mi primer contacto con la duquesita fue siendo yo muy jovencito, aunque he de reconocer que no recuerdo con motivo de que, ni para que, aunque si me acuerdo que fue el año 1984, cuando estaba yo en una emisora “pirata”, que teníamos ir cambiando de sitio cada pocos meses para poder sobrevivir a la orden de cierre. Entonces creo que se llamaba Radio Joven, aunque también cambiábamos el nombre para que tuvieran que hacer un nuevo expediente de cierre y así poder ir sobreviviendo.
Recuerdo que era el mes de agosto de 1984 cuando se me antojó hacer uno de esos programas de madrugada de entrevistas y pensé que podría inaugurarlo con una entrevista a la Duquesa de Medina Sidonia.
He de reconocer que yo daba por perdida la entrevista, porque imaginaba que la duquesa no iría a una emisora “pirata” que se encontraba en una cutre accesoria de una casa de vecinos del Barrio marinero de la ciudad. Pero mi primera sorpresa fue cuando sin objetar absolutamente nada me dijo que si, que allí estaría a las 11’30 de la noche del día indicado, y allí estuvo y les puedo asegurar que pasé uno de los peores malos ratos de mi vida porque en mi inconsciencia no había preparado la entrevista, porque pensaba que sería mucho más fresca sin preparación alguna. Mas tarde descubriría que toda espontaneidad debe estar concienzudamente preparada, aunque al final pude salir del paso y ni la duquesa ni yo quedamos disgustados de la misma, tanto que a los pocos meses apareció Lilian con un ejemplar del libro “Historia de una conjura”, que la duquesa me enviaba dedicado.

Dedicatoria del libro: A nuestro gran locutor de Sanlúcar con amistad.
La segunda vez que entrevisté a la duquesita fue en su palacio, y también fue en el mes de agosto, lo recuerdo por el calor que pasé subiendo la Cuesta de Belén a las cinco de la tarde y después tener que llegar hasta la última planta del palacio donde se encontraba ella. Todo esto con los bastones, aunque entonces tenía yo 25 años menos.
- Lilian, dale a Antonio una coca-cola que viene sofocado.
Fue el recibimiento, antes de comenzar la entrevista.
La última vez que tuve la ocasión de hacerle una entrevista fue hace como diez o doce años, y esta vez fue para una televisión local, que por cierto nunca la emitió, en una colaboración que se intentó entre el Ayuntamiento y esa televisión para realizar una serie de programas, que al final por desidia de no se quien no se terminaron de hacer.
Después de esta entrevista, a los pocos meses, recibí el encargo del Delegado Municipal de Información, Ángel Mora, de acompañar a una gente de Canal Sur que estaban preparando un programa.
- Queremos ir entre otros sitios al Palacio de Medina Sidonia.
Yo conociendo a Luisa Isabel y queriendo mantener la amistad con ella, no me lo pensé dos veces.
- Yo os gestiono la entrevista pero yo ese día no puedo ir con ustedes.
Sabía que no era conveniente ir con ellos porque la entrevista podía acabar mal, como sucedió y a los cinco minutos de llegar al Palacio, veo venir a los cámaras de Canal Sur por la calle Luís de Eguilaz hasta el Castillo de Santiago, donde habíamos quedado ante mi negativa a acompañarles.
- ¿Qué ha pasado?
- Nos ha dicho que no podemos grabar.
Por lo visto antes de entrar en el Palacio algo que dijeron sobre la reja que está en la fachada la hizo enfadar y echarlos diciendo que allí no se iba a cotillear.
En los últimos años nos habíamos encontrado en algún acto cultural que se realizó en el Palacio de Medina Sidonia, en la última entrega de los Premios del Aula Gerión, donde nos divertimos bastante porque le estuve haciendo algunas fotos con todas las personas que trabajan en la Hospedería que hay en el Palacio.
A los pocos días, fui una mañana a desayunar a la cafetería y una de las muchachas se acercó y me entregó un bote de mermelada de membrillo.
- La duquesa me ha dejado esto para ti.
Y es que días antes había estado hablando con la Duquesa y con Lilian de lo buena que estaba la mermelada de membrillo, y me dijeron que la hacían ellas e incluso me contaron como llegaban cargadas de tarros después de las vacaciones.
La última vez que estuve hablando con la duquesita fue hace un par de meses que me la encontré por la calle de Hermano Fermín, me dio dos besos y me comentó que iba a unas clases de informática. La verdad es que me dio mucha alegría encontrarla tan animada e incluso le dije que tenía que hacerle una entrevista para el programa que estaba preparando para la tele y ella me contestó que cuando quisiera, aunque al final nunca llegamos a hacerla.
Los últimos días sabía que estaba mu malita, pero de eso ni quiero ni debo hablar y prefiero recordarla jovial como el día de la calle Hermano Fermín.
Hasta siempre duquesa.
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