Esta mañana mi jefa me manda a cobrar un cheque para pagar unos billetes de AVE a Madrid.
El hecho es que debía cobrarlo en alguna de las sucursales de Cajasol y los billetes recogerlos en una agencia de viajes del centro de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, y ya cuando venía en el coche estaba con las carnes abiertas pensando que no recordaba que Cajasol tuviese en el centro ninguna oficina que estuviese adaptada para personas con movilidad reducida.
Llego a la plaza de los Cisnes, y ¡bingo!, tres escalones. Con santa paciencia me encamino a la de la calle San Juan y como recordaba son dos los escalones que me impiden entrar. Aquí, a pesar de tener espacio suficiente para poner una rampa, hace unos meses hicieron una remodelación, pero lo único que se les ocurrió poner es unos pasamanos en los laterales.
Me acuerdo que en la calle San Jorge existe otra sucursal, pero claro también tiene sus escalones. Como el que no quiere la cosa había perdido ya mas de media hora y la agencia de viajes estaba a punto de cerrar, con lo que mi jefa, que tenía la mañana siguiente una reunión importante en Madrid, corría el riesgo de tener que ir a la capital de España en autostop. Así que por fin me decido a hacer toda clase de aspavientos desde la puerta para que me viera la señorita que estaba en caja en ese momento y se acercase hasta la calle y me atendiese en medio de la gente que pasaba para aquí y para allá, y de todas formas di gracias que en Sanlúcar no llueva tanto, aunque esperar en la calle a que la cajera te solucione en el mes de agosto, puede tener cojones.
Al final, después de unos minutos de espera, la señorita se acercó, me trajo mi dinerito, firme el cheque por detrás y pude a ir por los billetes del AVE unos minutitos antes de que cerrase la agencia.
Hoy mismo voy a enviar al jefe supremo de Cajasol, porque enviarlo a cualquier subordinado es como tirarlo a la papelera, un correo electrónico con un enlace a esta entrada del blog para ver si se soluciona este problema, porque las personas con movilidad reducida también necesitamos hacer gestiones en los bancos, o a lo mejor una solución es sacar las cuatro perras que tengamos y ponerlas en una entidad que tenga sus oficinas adaptadas. ¿A que puede ser una solución?.
A ver si lo arreglan.
Por cierto a ver si un día de estos me acuerdo y les cuento el día que hice que todo un señor notario me leyese en voz alta la escritura de compraventa completa en medio de una de las calles más concurridas de la ciudad, ante la curiosidad de los que paseaban y la cara de notario de notario que me tocó.
Sucursal de la Calle San Juan
Sucursal de la Calle San Jorge
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