Andaba hoy por youtube intentando buscar una canción del grupo Jarcha que se llama Andalucía y ole, que me parecía muy divertida para ponerla, cuando de pronto aparece ante mis ojos la copla que acompaña este comentario y, ¡madre mía que es esto!.
Es una canción de una cantante llamada Antoñita Peñuela, que se llama El hijo del ganaero. Una más de esas coplas que narran el dramón de un niño que no quería ser torero pero su padre, que además era ganaero, se empeñaba en que fuese mataor, hasta que por fin el niño parece que se decidió y el padre estaba orgullo.
Claro que siendo una copla-melodrama el final no podía ser otro que la muerte del niño del ganaero entre los cuernos de un toro. ¡Un dramón!.
Normalmente esta canción hubiese pasado inadvertida y no le hubiese echado cuenta, si no fuese porque me trae un recuerdo de mis tiempos en la radio.
Como ya he contado, supongo que más veces de las necesarias, yo estuve haciendo un programa de radio matinal de tres horas en los años ochenta en una emisora de Sanlúcar de Barrameda, cuando la radio era radio y no ahora la Ana Rosa y compañía se han zampado la audiencia radiofónica, y claro no existía programa matinal de una radio local de aquella época que se preciase que no tuviera un ratito de la mañana donde los oyentes podían llamar para pedir discos e incluso felicitar con ellos: "A Juanito, el niño más guapo de su tía Florita". A alguno le parecerá un recurso fácil y pobre, pero bueno tendría que ver yo ahora a los locutores estrellas de las emisoras de radio actuales con los medios de las emisoras de radio de pueblos de los años ochenta e incluso noventa. Ahora es muy fácil.
Y he aquí que tengo en mi mente el recuerdo de que todos los días, y digo de verdad todos, tenía la petición de este disco de Antoñita Peñuela.
- Es que ya lo puse ayer, antes de ayer y el otro.
- Venga hijo, es que me gusta mucho.
Y yo al final terminaba poniéndolo un día, otro y otro, aunque me repatease porque en cambio nunca tuve ni una llamada quejándose porque la ponía todos los días.
Es una canción de una cantante llamada Antoñita Peñuela, que se llama El hijo del ganaero. Una más de esas coplas que narran el dramón de un niño que no quería ser torero pero su padre, que además era ganaero, se empeñaba en que fuese mataor, hasta que por fin el niño parece que se decidió y el padre estaba orgullo.
Claro que siendo una copla-melodrama el final no podía ser otro que la muerte del niño del ganaero entre los cuernos de un toro. ¡Un dramón!.
Normalmente esta canción hubiese pasado inadvertida y no le hubiese echado cuenta, si no fuese porque me trae un recuerdo de mis tiempos en la radio.
Como ya he contado, supongo que más veces de las necesarias, yo estuve haciendo un programa de radio matinal de tres horas en los años ochenta en una emisora de Sanlúcar de Barrameda, cuando la radio era radio y no ahora la Ana Rosa y compañía se han zampado la audiencia radiofónica, y claro no existía programa matinal de una radio local de aquella época que se preciase que no tuviera un ratito de la mañana donde los oyentes podían llamar para pedir discos e incluso felicitar con ellos: "A Juanito, el niño más guapo de su tía Florita". A alguno le parecerá un recurso fácil y pobre, pero bueno tendría que ver yo ahora a los locutores estrellas de las emisoras de radio actuales con los medios de las emisoras de radio de pueblos de los años ochenta e incluso noventa. Ahora es muy fácil.
Y he aquí que tengo en mi mente el recuerdo de que todos los días, y digo de verdad todos, tenía la petición de este disco de Antoñita Peñuela.
- Es que ya lo puse ayer, antes de ayer y el otro.
- Venga hijo, es que me gusta mucho.
Y yo al final terminaba poniéndolo un día, otro y otro, aunque me repatease porque en cambio nunca tuve ni una llamada quejándose porque la ponía todos los días.
Debe ser que los dramones ponen mucho, y las desgracias ajenas consuelan las de uno.
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