jueves, 1 de junio de 2017

El piso secuestrado

Dos noticias me han llamado la atención entre ayer y hoy. La primera de ellas es una de esas noticias que no sabes si creértela, que en un principio te da un poco de risa, pero que si me tocara a mi desde luego me pondría completamente histérico.
Que un juzgado en lugar de cerrar a cal y canto la casa que tenía embargada, que ya es un trago, cierre la del vecino de arriba, que por supuesto nada tenía que ver, es algo que me parece cuando menos un despropósito, porque mire usted que el dueño de ese piso se encuentra en el cuarto de baño meando, y cuando sale se encuentra encerrado por el juzgado y teniendo que salir por la ventana, llamando a los bomberos, que además después seguro que le cobran.
Pero como la famosa ley de Murphy dice que si algo va mal, caben muchas probabilidades de empeorar, pues he aquí que el dueño del piso cerrado a cal y canto se va al juzgado, donde por lo visto todo va despacio, debe ser por lo de palacio, de justicia por supuesto, y allí casi le dicen la frase de Larra, el famoso vuelva usted mañana, en lugar de salir corriendo con un albañil y un cerrajero para deshacer el desaguisado.
- Oiga, que eso va a tardar unos días, no crea.
Esta es la apócrifa frase que imagino diciendo al señor del juzgado.
- Váyase usted a su casa que ya le avisaremos.
Pero oiga, que tengo la casa cerrada a cal y canto, podría haber dicho el santo Job dueño del piso.
- No me maree, que tengo muchas cosas que hacer.
Esa ya es la frase que faltaba a la historia, que yo no si se diría, pero el resultado es que cuatro o cinco días después, la casa sigue cerrada con su plancha de hierro.
La segunda es política, y es el cese o dimisión, o yo que sé del fiscal Anticorrupción, por tener una cuenta en algún paraíso, que además tenía una testaferra de más de noventa años.
No voy a entrar en la dimisión o el cese, que si por algo se va o le echan, algo habrá hecho, y además gordo porque en este país para cesar o que dimita alguien debe ocurrir algo muy gordo.
Lo que me ha llamado la atención son tres frases dichas por tres personajes:
La primera la ha dicho el mismo fiscal Anticorrupción, Manuel Moix, que ha afirmado poco más o menos que se va por asuntos personales. ¡Tócate la peineta!.
La segunda frase la ha dicho Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso: “Moix es un gran fiscal, un hombre justo y así lo ha demostrado”. ¿Si es tan bueno y tan maravilloso porque puñetas lo habéis echado?, podría preguntar cualquiera.
La tercera que perdió ayer una buena oportunidad de estar calladita fue la diputada Celia Villalobos, que después de afirmar que no ve "el cotilleo de cómo viven unos y otros", se encuentra hoy con el cese o la dimisión de Moix.

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