martes, 12 de diciembre de 2017

Insultos, ofensas y amenazas

Comprendo perfectamente que es muy, muy desagradable recibir insultos, ofensas o amenazas, pero creo que muchos con tal de llamar la atención son capaces de armar la marimorena por salir en los periódicos diciendo que los han insultado, ofendido o amenazados, y los periódicos por rellenar páginas, que ahora con lo de las ediciones digitales deben estar todo el día, y la noche poniendo noticias, con lo cual la mayoría de ellas, además de hermanas gemelas en todos ellos, son totalmente tonterías, pamplinas y chuminadas.
Quiero contarle una experiencia personal que tuve hace ya un montón de años, por los años ochenta, cuando yo trabajaba en la radio, por supuesto en una emisora pirata, que yo siempre he sido de parche en el ojo, y tampoco me importa demasiado. En esos tiempos también había gilipollas, que no crean que son exclusivos de estos momentos, y no recuerdo que tema trataría esos días en el programa que presentaba cada mañana, que un día cuando llegué a la emisora, que yo era el que abría por las mañanas sobre las nueve, me encontré en el suelo, porque lo habían metido por debajo de la puerta un papel que decía lo siguiente: TEN CUIDADO CON LO QUE DICES, QUE TU NO PUEDES CORRER. Que además de una amenaza me parece una verdadera ordinariez y poca educación.
Como pueden comprobar, la amenaza no puede ser más clara, porque lo seguro es que lo de correr no era precisamente para darme un regalo.
En un principio el susto te lo llevas, para que decir lo contrario, que uno tampoco está para carreras, pero después recapacité y me dije que no iba a contar absolutamente nada a nadie, sólo se lo dije a mis compañeros, para comentarle que no íbamos a decir nada, que si lo contábamos todavía era darle mucha más publicidad, mas bombo y platillo, que era lo que buscaban, porque yo estaba convencido que los que me habían mandado el anónimo lo que querían era acojonarme, porque los cobardes tienen eso, y que nosotros les diésemos publicidad, entre otras cosas yo creo que sabía quiénes eran, aunque no podía demostrar nada.
Creo que con las amenazas, insultos y ofensas en las redes sociales ocurre algo parecido, lo que pasa es que le damos demasiada importancia, o lo mismo nos sentimos muy importantes porque hemos sido amenazados, insultados u ofendidos, que también puede ser.

No hay comentarios: