viernes, 3 de mayo de 2019

La portada del periódico de hoy, día 03



No cabíamos en casa y parió la abuela, como no teníamos bastante con lo que sucede aquí, ahora llega Leopoldo López y se mete en la embajada española, aunque el ministro de Exteriores dice que España limitará las actividades políticas. Es decir, que no puede hacer lo que le dé la gana, como tampoco puede hacerlo al gobierno de Venezuela.
Lo del pasito palante, María y el pasito patrás, parece que es lo que lleva haciendo estos días Pablo Casado, que según los periódicos está suavizando su estrategia, e incluso ofrecerá pactos a Sánchez. ¿Comorrrrrr? A que eso es porque está aquí la campaña de las municipales, autonómicas y europeas. Me lo temía.
Otro que tal baila es Torra, que como tiene que declaran ante el Tribunal de Justicia de Cataluña, por el tema de los lazos amarillos, propone declarar en plena campaña electoral. Quiero imaginar que la fecha de la comparecencia la pondrá el tribunal, y no el señor de los lacitos.
Mientras Pablo Iglesias parece que anda presionando para entrar en el Gobierno que forme Pedro Sánchez, los periódicos dicen que Podemos Andalucía anda recelando y no queriendo entrar en un Gobierno con el PSOE. A ver si se ponen de acuerdo… Ah, no, que ahora quieren un debate nacional para ver que pactos se hacen.
En Bilbao ha sido denunciada una monja por cambiar las papeletas de dos ancianas. Hermana, que va a ir al infierno de cabeza por mentirosa.
Esto me ha recordado una anécdota que me ocurrió hace como 55 años, porque yo era tan pequeño que apenas hablaba.
Yo debía tener sobre tres años, estaba ingresado en el Hospital de Mora, en Cádiz y a pesar de ser muy pequeño no dejaban que mi madre, ni nadie se quedara conmigo, con lo que se pueden imaginar los expolios que servidor formaba todos los días cuando después de la hora de la visita me quedaba allí solo, en un enorme salón con un montón de camas, todas con personas mayores.
Les aseguro que de esto que estoy contando me acuerdo, no me lo ha contado nadie después, porque no había nadie que me lo pudiese contar.
Recuerdo que era cuando estaba anocheciendo cuando llegaba la monja, se acercaba a mi y no crean ustedes que su intención era consolarme y que me callara, no. La frase que me decía era:
¡Como no te calles te voy a meter en un saco y tirarte por la ventana! Como pueden ver un mensaje muy evangélico y educativo.
Pero encima con los años, hace muy pocos años, descubrí que la monja era una mentirosa de campeonato, porque yo al escuchar el ruido del agua, pensaba que el mar pegaba directamente en el hospital.
Hará como diez o doce años, fui a Cádiz para algo, y al pasar por delante del hospital descubro que entre el hospital y el mar hay una calle. Nunca me había fijado, pero ese día lo que se me vino a la mente fue una palabrota que no voy a repetir.
¡Monja mentirosa!

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