No cabíamos en casa y parió la
abuela, como no teníamos bastante con lo que sucede aquí, ahora llega Leopoldo
López y se mete en la embajada española, aunque el ministro de Exteriores dice
que España limitará las actividades políticas. Es decir, que no puede hacer lo
que le dé la gana, como tampoco puede hacerlo al gobierno de Venezuela.
Lo del pasito palante, María y el
pasito patrás, parece que es lo que lleva haciendo estos días Pablo Casado, que
según los periódicos está suavizando su estrategia, e incluso ofrecerá pactos a
Sánchez. ¿Comorrrrrr? A que eso es porque está aquí la campaña de las
municipales, autonómicas y europeas. Me lo temía.
Otro que tal baila es Torra, que
como tiene que declaran ante el Tribunal de Justicia de Cataluña, por el tema
de los lazos amarillos, propone declarar en plena campaña electoral. Quiero
imaginar que la fecha de la comparecencia la pondrá el tribunal, y no el señor
de los lacitos.
Mientras Pablo Iglesias parece
que anda presionando para entrar en el Gobierno que forme Pedro Sánchez, los
periódicos dicen que Podemos Andalucía anda recelando y no queriendo entrar en
un Gobierno con el PSOE. A ver si se ponen de acuerdo… Ah, no, que ahora
quieren un debate nacional para ver que pactos se hacen.
En Bilbao ha sido denunciada una
monja por cambiar las papeletas de dos ancianas. Hermana, que va a ir al
infierno de cabeza por mentirosa.
Esto me ha recordado una anécdota
que me ocurrió hace como 55 años, porque yo era tan pequeño que apenas hablaba.
Yo debía tener sobre tres años,
estaba ingresado en el Hospital de Mora, en Cádiz y a pesar de ser muy pequeño
no dejaban que mi madre, ni nadie se quedara conmigo, con lo que se pueden
imaginar los expolios que servidor formaba todos los días cuando después de la
hora de la visita me quedaba allí solo, en un enorme salón con un montón de
camas, todas con personas mayores.
Les aseguro que de esto que estoy
contando me acuerdo, no me lo ha contado nadie después, porque no había nadie
que me lo pudiese contar.
Recuerdo que era cuando estaba
anocheciendo cuando llegaba la monja, se acercaba a mi y no crean ustedes que
su intención era consolarme y que me callara, no. La frase que me decía era:
¡Como no te calles te voy a meter
en un saco y tirarte por la ventana! Como pueden ver un mensaje muy evangélico
y educativo.
Pero encima con los años, hace
muy pocos años, descubrí que la monja era una mentirosa de campeonato, porque
yo al escuchar el ruido del agua, pensaba que el mar pegaba directamente en el
hospital.
Hará como diez o doce años, fui a
Cádiz para algo, y al pasar por delante del hospital descubro que entre el
hospital y el mar hay una calle. Nunca me había fijado, pero ese día lo que se
me vino a la mente fue una palabrota que no voy a repetir.
¡Monja mentirosa!

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