Esta mañana leo en un periódico
sobre El asesinato de Rocío Wanninkhof, y me doy cuenta que si en este país se
ha sido brutalmente injusto con alguien, no se ha tenido misericordia de una
persona, esa es Dolores Vázquez con la que desde los vecinos, familiares,
presas de la cárcel, peritos judiciales,
hasta todos los periódicos, periodistas,
radios y televisiones fueron tremendamente injustos, y lo que más me
llama la atención es que después de que fuese declarada inocente, cuando Tony
King, declaró que la había matado él, nadie, ningún periodista, ningún director
de periódico, ningún redactor de radio o
televisión dimitió, se fue en nombre de la presunción de inocencia, a la que
habían venido dando reiteradamente una fea patada en el culo. Todos siguieron,
continuaron haciendo la crónica de asesinatos, de crímenes, de muertes, sin que
ni siquiera les sirviera para tener en cuenta la presunción de inocencia que
garantiza nuestra Constitución y que desgraciadamente la mayoría de las veces
se convierte en presunción de culpabilidad. Bueno, y ahora con las llamadas redes
sociales, que yo llamaría redes de mentiras, donde cada cual puede poner lo que
le salga de sus cerebros sin escrúpulos, ya para que hablarles, porque parece
que hemos descubierto toda la mejor forma de humillar, dominar, doblegar,
sojuzgar, someter, aplastar a todas esas personas que por cualquier circunstancia
nos cae mal, sean inocentes o no, que coño importa eso.
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