Otra de las cosas que ha hecho que cambie en nuestras
vidas con el dichoso virus, es la limpieza:
Así que hemos pasado del “ah,
tíralo al suelo”, refiriéndose a los
huesos de aceituna, espinas del pescado
o las colillas, de no hace muchos años, a que nos limpien la mesa cuatro veces
mientras desayunas.
En cuanto a la limpieza personal
pasa lo mismo y ya casi tenemos las manos arrugadas de tanto lavatorio, que
como me dice mi madre en algunas ocasiones, aquí no tenemos en estos momentos
términos medios, y pasamos del “comio de mierda” al “como los chorros del oro”.

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