Soy de los que creo que los gobiernos de las ciudades, deben ser los gobiernos de las pequeñas cosas, y casi siempre los gobernantes se empeñan en los grandes obras faraónicas, que al final muchas de ellas ni siquiera se llegan a terminar.
No. Mire usted, para mi ciudad quiero las pequeñas cosas, que al jardín no les falte flores, ni agua, que al suelo no le falte quien lo barra, que las bombillas alumbren. Esas son algunas de las cosas pequeñas, cosas que de verdad de verdad de verdad agradece el ciudadano.
Esas son las cosas que quiero para mi ciudad. ¿Los grandes proyectos faraónicos?. Si tienen que llegar que lleguen, pero si no llegan, que le den viento.

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