domingo, 7 de abril de 2013

Sábado de Pasión (I)



La tarde de ayer tarde ha sido para mí un sábado de Pasión, para los que no sean de Sanlúcar he de aclara que este día habían decidido salir en procesión aquellas hermandades que por motivo del mal tiempo y la lluvia no pudieron hacer estación de penitencia y procesionar por las calles sanlúqueñas esta Semana Santa, y yo, que no soy especialmente religioso, aunque tenga que estar últimamente escuchando que me estoy haciendo capillita, sin que me digan eso me importe demasiado, decidí que hacia una bonita tarde de sol que debía aprovechar y además me apetecía comprobar algo que nunca había vivido, hacer fotografías en medio de la bulla de la Semana Santa y hacerlo desde una silla de ruedas, un metro más bajo que los demás, que ya son ganas.
Me lo tomé con calma porque sin paciencia me habría marchado para mi casa a los cinco minutos, y además con un sofocón, pero no. ¡Mucha tranquilidad, Antonio!, me decía. Lo importante es el resultado final, y eso no lo puedes comprobar hasta que no llegues a casa esta noche.
La experiencia creo que ha sido bastante positiva, porque he descubierto que a lo mejor no se pueden hacer unas fotografías maravillosas, geniales y fantásticas, como las que quiere hacer todos aficionados cuando pilla la cámara en Semana Santa y se va detrás de las imágenes horas y horas, pero con toda la estética de las procesiones, mezclado con el colorido de las mismas y la belleza de los rincones, lugares y monumentos sanluqueños también se pueden hacer cosas decentitas.
Me fui al Barrio Alto a las cinco de la tarde, donde desde la iglesia de la O salía la santa Cena camino de su Bonanza, ya que el martes santo tuvo que refugiarse en esa iglesia por la lluvia.
Intente ponerme frente a la iglesia, pero aquello estaba abarrotado, debí llegar antes y además recordé que en ese lugar ya tenía algunas fotografías de la hermandad, así que me fui más abajo, frente a la puerta del Ayuntamiento, que no es mal sitio porque tiene al fondo la Iglesia de la O.

Mientras esperaba me llamó la atención la cantidad de puestos ambulantes de chucherías que circulaban delante de las imágenes, y eso me hizo pensar en la cantidad de cascaras de pipas que se recogen del suelo estos días. Deberíamos ser un poco menos guarros y no tirar todo al suelo.
Antes de salir la procesión repicaron por bastante tiempo las campanas de la O, que si que suenan, y pronto apareció el Cristo de la Santa Cena, que al paso que lleva me parece que no veo completo el misterio.
Estuve allí entre empujones soportables, que la gente es bastante amable y tolerante, el peligro y la incomodidad de ver que el paso se te viene encima y no puedes alejarte, pero el trabajo se realizó y con la cantidad de gente que había no me sentí agobiado, o puede que yo estuviese tan en lo mío realizando las fotos, que hice demasiado caso a lo demás.
¿Dónde ir ahora?. Tenía la posibilidad de irme a la iglesia de la Caridad, de donde salía un poco más tarde el Cristo del Consuelo y la Virgen del Mayor Dolor, pero la verdad es que el barrio alto no es el mejor sitio para ir dando sillazos de aquí para allá y cabía la posibilidad de meterme en un barullo y que no pudiese hacer nada, además había dejado el coche en el Castillo de Santiago y era un poco largo para después volver, así que me plantee que lo mejor sería hacer la siguiente tanda de fotografías en el barrio bajo.
Quiero terminar esta primera parte del reportaje reprochándome algo que vi cuando llegué a casa. Mi amigo Eduardo me lo habría reprochado porque siempre me dice que en mis fotos nunca aparecen personas. Es algo que no me doy cuenta, pero después al verlas descubro que no hay forma, son fotos sin gente y que si pasaran a la posteridad, cosa que no creo muy probable, no tendrá identidad del tiempo. Tendré que mejorarme.

No hay comentarios: