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viernes, 12 de agosto de 2022

Mis profesores

Estos días me he encontrado en Sanlúcar de Barrameda a tres personas que fueron profesores míos en el Instituto Francisco Pacheco, y la verdad es que me da mucha alegría verlos y charlar un ratito con ellos, un día a uno y otro día a otros, a pesar de que yo en aquella época era bastante petardo.

Y el encontrarme con Rosa, Pilar y Ángel me ha hecho recordar a algunos de los que fueron mis profesores: Doña Rosario, que ya no está y a la que hace unos años me encontraba por la calle Ancha y siempre charlaba un rato con ella, porque creo que tenía mejor opinión de mi de lo que merecía. Doña Mariana, a la que el año 2012 el Ayuntamiento puso una calle a su nombre, al cumplir los cien años.

Aunque creo que también se merecían una calle Doña Monserrat y Doña Leonor, y solo hablo de las que me dieron clase a mi, aunque seguro que hay algunos más que fueron los que instruyeron a varias generaciones de sanluqueños.


martes, 5 de enero de 2021

Día de Reyes

Hoy, mientras preparo los regalos para mis sobrinos por el día de Reyes Magos, me he acordado de esos regalos que tenía de pequeño, con la misma edad que tienen ellos. Ha vuelto a mi mente aquellos días que estaba en Sevilla, en el sanatorio de San Juan de Dios.
Como para todos los niños la noche de reyes era una noche especial, lo de acostarnos temprano era algo habitual, pero no lo era tanto que sobre las doce de la noche nos despertaran, nos pusieran guapetes, con nuestro mejor pijama, jejeje, nos sacaran a todos a una galería donde se recibían las visitas y esperáramos la llegada de los Reyes Magos, los reyes magos de la cabalgata de Sevilla, no se vayan a creer y ellos y sus pajes nos trajeran los regalos, no siempre los que habíamos pedido, que les puedo asegurar que nunca tuve ninguna ilusión por una pistola, pero bueno…, de todas formas me divirtió mucho más la caja de construcciones de casas y los que me llevaron por la mañana unos parientes que fueron a verme, entre ellos recuerdo a un práctico de la Barra de Bonanza, al que conocía de toda mi vida que fue a llevarme un libro de Tintín. Hace mucho que no se de él, no sé si vivirá aun y ni siquiera recuerdo su nombre, yo lo conocía por “el de los palitos”, porque hacía figuras de madera muy bonitas con ramas de pino que iba pelando con una navaja. Todavía debe haber por algún lugar de mi casa un torero que le regaló a mi hermano José María. No sé porque puñetas tengo la cara que tengo en la foto, además de que he tenido que retocarla porque estaba hecha un cristo, imagino que fue porque a mi cama no llegó el rey, que allí iba uno y los otros dos se repartían por otros hospitales de Sevilla y me tuve que conformar con los pajes. Si he de ser sincero, no solo fue ese año el que tuve que conformarme con los pajes, sino que fueron todos, porque en los siete u ocho años que pasé allí, nunca se acercaron a mi cama, que se le va a hacer….
En cambio recuerdo que si estuvieron hablando conmigo Julio Iglesias en una visita que hizo al colegio, que eso lo contaré otro día porque merece capítulo aparte e incluso me hice una foto con él y no se coño puede estar; Marisol, o eso dice mi madre y la rubia tía buena que hacía el anuncio del Soberano. Debe ser que yo toda la vida he tirado más por la farándula que por la aristocracia y eso se notaba ya en esos años. Aunque lo que termino de explicar es que pintaba el arzobispo de Sevilla, Bueno Monreal, charlando media hora conmigo, cuando unos meses antes el maestro que teníamos me había partido el Ripalda en la cabeza porque no conseguía, o no me apetecía, aprenderme el credo y además nunca jamás contaré lo que yo hacía algunas mañanas mientras se celebraba la misa, y yo ya estaba hasta los cataplines de la misa, el rosario, el padrenuestro de levantarse, el de antes del desayuno, el de después del desayuno, y puede que alguna cosilla mas. Eso me lo quedo para mí, que hoy no me apetece en absoluto escandalizar a nadie. Coño, empecé a hablar de los Reyes Magos y me he ido por las ramas, disperso de una cosa a otra, debe ser por la emoción de no saber que me traeran los reyes, que le vamos a hacer. Que los reyes no les traiga mucho carbón.

domingo, 9 de agosto de 2020

Mis curiosidades del 23F

Esta mañana he visto varias entradas en Facebook y en Twitter hablando del sobre el 23F.

No voy a entrar en la parte política de mismo, aunque me he leí en su momento un buen montón de libros sobre el asunto, porque siempre fue un tema que me gustó y me intereso e incluso seguí día a día el juicio en por lo menos dos periódicos.

Pero tampoco les que quiero hablar de eso, que después de tantos libros, periódicos y documentales, sigo sin enterarme de nada, y dudando de todo.

Hoy les quiero contar algunas anécdotas personales que viví ese día, es decir el 23F, y que me las ha recordado esas entradas de internet.

El 23F tenía yo 24 años y recuerdo perfectamente que esa tarde estaba echado en la cama, con la máquina de escribir, que no sé qué estaría escribiendo, porque entonces los ordenadores tampoco se tenían en casa y debíamos conformarnos con las máquinas, y estaba escribiendo cosillas. Tenía la radio puesta y estaba fumando, con un cenicero puesto sobre la cama. De pronto empezaron sonar los tiros y cuál no sería el susto, que el cigarro no lo apague en el cenicero, sino en la colcha de la cama, pero qué bien lo apagué que no salió ardiendo.

Otra de las anécdotas es que aquel día un poco más tarde, serían las 7:30 o así, me di cuenta que no tenía gomas antideslizantes para los bastones, que se habían gastado con lo cual me resbalaba una barbaridad y corría peligro de caer mil veces, así que le dije a un amigo que me llevará al centro a comprarlas y allí nos fuimos a una ferretería que estaba en la calle Santo Domingo, y el susto que me llevé cuando entré fue de campeonado, porque tenían puesta la radio y lo que escuche fue música militar. Se pueden imaginar el sobresalto que me llevé, que si ya lo tenía encima ahora me quedé helado, que ni era capaz de pedir las gomas por las que iba.

La última una última anécdota de la jornada es que ese día en Sanlúcar había un hombre que estaba amarrado, encadenado a la ventana del antiguo Ayuntamiento, en la plaza del Cabildo, no recuerdo la razón, pero había dicho por la mañana a gritos que pasara lo que pasara se quedaría encerrado y tenía puesto un cartel que decía que estaba encerrado y que había tirado las llaves a la alcantarilla, hasta que no se solucionara el problema.

Le dije a mi amigo, que llevaba un Vespino, que fuéramos a dar una vuelta por allí y he aquí la sorpresa que en la ventana del antiguo Ayuntamiento no había nadie, con lo cual lo único que parece que consiguió Tejero es que el amarrado encontrase las llaves de forma inmediata.

 

lunes, 30 de septiembre de 2019

La portada del día 30



El Gran Hermano mamarrachero
Era el año 2000 y se inició un programa que me divirtió en la primera edición, tal vez por la novedad, por la frescura, tanto  que yo me inicié con unos diálogos que publicaba entonces en una página que cree y que la verdad es que tenía miles de seguidores. Si hubiese sido un poco más constante hoy podría estar rico, como algunos que haciendo menos vendieron el  humo a precio de oro. En  esa época se podía vender todo a  precio caro, pero yo prefería sólo divertirme, como siempre.
Incluso llegué a ir al programa el día que se expulsó al tal Koldo, y les aseguro que me lo pasé bastante bien, tan bien que después en otra edición estuve otra vez.
¿Qué a que ha venido esto? Pues simplemente quería contarles que últimamente,  las últimas ediciones de los Gran Hermanos, los gran hermanos mamarracheros, son simplemente una estafa, porque ahí están unos cuantos niñatos que quieren vivir del cuento, del cuento de acostarse con alguien, sin importarles quien, y después están los que pertenecen a la cuadra de algunos de los programas de la cadena, y que sobre todo los  de Sálvame se empeñan en que gane, sin dejar de mentir y manipular.
Yo ya no sigo la estafa de programa de convivencia, donde lo único que se potencia son las peleas,  antes eran los edredoning, pero ahora sólo son las peleas,  que después pueden servir de ejemplo para que niñatos y niñatas vayan por las calles y colegios con un móvil molestando, insultando o pegando al que es un poco diferente o al que no se adapta a lo que ellos no quieren.
¿Qué programa es ese que termina convertido en una botellona un día sí y el otro también?
¿Qué programa es ese que cada uno defiende a los de su cuadra?
He visto varios días el  Gran  Hermano porque pretendía escribir algunos comentarios, intentaba que divertidos sobre el  mismo, porque estoy muy “jarto”, que no harto, de los políticos y sus impertinencias que casi siempre nos fastidian a todos, y ya no me divierten ni para escribir sobre ellos, pero no sé si  es que yo ya estoy mayor o eso es un enorme mamarracho,  así que no lo comentaré y por lo tanto no lo veré.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Mis historias en la radio: Día de los Santos

Hoy al bajar para el centro, al pasar por delante del cementerio vi un montón de gente que entraba y salía con flores, como día de los Santos que es y me acordé de una anécdota que viví hace ya un montón de años en Radio Joven, cuando por la fecha de los Santos a mis compañeros se les antojó hacer una retransmisión en directo para el programa el día de los Santos o de los Difuntos, no recuerdo bien cual, desde el cementerio.
Me acuerdo que entre mis compañeros Luis Vázquez, José Antonio Hernández y Gerardo Calado me prepararon una unidad móvil, que era para verla, porque en el cuad, moto de cuatro ruedas, que yo tenía empotraron una antena, con un tubo de los de antena de televisión y después llevaba pegada con cinta aislante la emisora, entre las piernas, que yo ni recuerdo donde puñetas se enchufaba o si era de pilas o batería. Vamos, un número.
Todo preparado, y el día de la retransmisión amanece lloviendo, y ahí me tenéis con todos los tiestos y un chubasquero para mí y otro para la unidad móvil, que por supuesto acabamos unidad y yo como una sopa, sin poder entrevistar a casi nadie, porque el cementerio estaba casi vacío, y anegado. Creo que al final aquello, como era lógico, funcionaba como el culo y solo pude entrevistar a uno de los chavales que estaban vendiendo flores en la puerta.
Pero esto era la radio de aquellos tiempos, una trabajera para luego casi nada de resultados, aunque si mucha ilusión y además nos divertíamos muchísimo. Claro, es que éramos mucho más jóvenes.
Unos años después, ya en Radio Occidental, que en paz descanse, volvimos mis compañeros Juan Antonio Caro y Ángel Ceballos, en el programa de los fines de semana, que llevaba el título de Nadie es perfecto a hacer otra conexión desde el cementerio el día de los Santos o Difuntos, pero ya aquí lo hicimos con un teléfono móvil, que era como un ladrillo, pero no dejaba de ser más cómodo.

Nota: Otro día les contaré la historia del carnet de Radio Joven que aparece en la foto, que también es divertido.
La foto de la moto se hizo bastante después, en el 97, y el que aparece delante es mi sobrino Carlos, que hoy ya tiene mas de 20 años.

domingo, 20 de mayo de 2018

Una mentira: La arena

Yo en el Pinar de Los Llanos, no hace tantos años.

Estos días que las autoridades, nacionales,  autonómicas, provinciales y hasta  locales andan a la greña con la extracción de arena para las playas, que quedaron totalmente hechas un desastre porque desapareció  una gran parte de la arena, veo hoy en el  periódico El País semanal un artículo que lleva por título “Arena, el  nuevo oro del planeta”, que les aconsejo que lean si  tienen oportunidad.
No, no estoy hablando sólo de la búsqueda de arena para las playas del mundo, sino de la desaparición de la existente en muchos lugares porque es “El recurso natural más demandado después del agua”. ¿Para qué hace falta arena además de las playas?.
Muy fácil, le voy a poner varios ejemplos y lo comprenderá. ¿Cuánto cemento,  asfalto, vidrio, o plástico utilizamos diariamente en cada uno de los pueblos del mundo?. Pues para  todo  eso  el material más necesario es la arena. ¿Lo entiende ahora?.
Le voy a  poner un ejemplo sanluqueño para que lo entienda perfectamente: Hasta finales de los años setenta, Sanlúcar tenía uno de los pinares más importantes de la provincia, y digo tenía porque en esos tiempos se podía ir andando bajo pinos, y yo lo he vivido, desde donde está  el cuartel de la Guardia Civil hasta la Punta del Monte. El Pinar de la Dinamita, el Pinar de Los Llanos, el Pinar de la Veta de la Serrana, la orilla de la Algaida y por fin el pinar de la Punta del Monte.
Ayer era el cerro más grande, Cerro del Cura, hoy una laguna.
Pero no eran  sólo pinos, sino enormes dunas de arena fina de tal vez miles de años, del que para mí los más conocidos era el Cerro del Cura, el cerrito Rubio y alguno más.
Un día se descubrió que esa arena era una mina, una mina de oro y se comenzó a desmontar todo lo que había: Los pinos desaparecieron de ayer para hoy, y los camiones empezaron  a salir. Miles de camiones de arena que se sacaron de desmontar cerros, hasta convertir lo que eran enormes dunas en lagunas, porque necesitaban vender toda la arena.
Pero, ¿esa arena no se sacó para enarenar las Marismas?. Pues le digan lo que le digan, NO. No haga caso de las milongas,  porque las Marismas se enarenaron  con la arena de lo que hoy es la Laguna de Tarelo, que por cierto era otro cerro, eh.
¿Qué para que se utilizaron esas arenas?. A ver, si tenemos en cuenta que los miles de camiones no se quedaban en Sanlúcar, sino que desaparecían carretera “adelante”, si tenemos en cuenta que esa arena fina es uno componentes que se puede utilizar para la fabricación de vidrio, de botellas, etc., nos daremos cuenta para donde iban los camiones. Menos para las marismas, para cualquier lado.
Pues parece que de eso absolutamente se acuerda, parece que nada más que me acuerdo yo que lo que era uno de los más bonitos parajes se haya convertido en un desierto lleno de lagunas que destrozan los acuíferos. ¿Y luego me venís con milongas?.
¡A la mierda!, en camión.

lunes, 13 de febrero de 2017

Día de la Radio

Es el día 19 de octubre del año 2011 cuando la Conferencia General de la Unesco proclama el 13 de febrero como el Día Mundial de la Radio, y se escogió esa fecha porque fue la que las Naciones Unidas crearon la Radio de las Naciones Unidas el año 1946.
La idea de establecer el Día Mundial de la Radio se debe al presidente de la Academia Española de la Radio, Jorge Álvarez, que el mes de enero del año 2008 solicitó la instauración de esta celebración.
Yo también quiero celebrarlo poniendo este escribo porque a mí la radio me ha dado muchos momentos de felicidad, cuando estuve haciendo programas en los años ochenta en Radio Joven, con José Antonio Hernández y Luis Vázquez, luego en Radio Sanlúcar y por último en Radio Occidental, esta vez en compañía de mis amigos Juan Antonio Caro y Ángel Ceballos, un programa los fines de semana por la mañana que llevaba el título de Nadie es perfecto, nombre que decidí recuperar para este blog, hasta que la propiedad pensó que lo mejor era convertir una emisora en un poste de Radio Jerez.
Algunas veces me entra la melancolía de aquello tiempos, aunque ahora no sería capaz de hacerlo, entre otras cosas temo que no sea lo mismo y acabe fastidiando unos recuerdos tan buenos como tuve, y aunque me han ofrecido hacer algún programita en algunas de las emisoras de Sanlúcar, prefiero recordar.

Feliz día de la radio.

lunes, 31 de octubre de 2016

De los Santos

Mañana es el día de los Santos, día de fruta, castañas y nueces, por lo menos en mi infancia, porque ahora parece que Halloween se está comiendo nuestras tradiciones, aunque todavía queden pequeños residuos y así en la Plaza de San Roque de Sanlúcar siguen poniéndose varios días los puestos de toda clase de frutas, que me parecen más saludables que las clásicas chucherías del “trick or treating”, el truco o trato en español. Que yo tampoco soy de los que reniego de nada, que cada cual puede hacer lo que crea oportuno o lo que le divierta, e incluso ese día suelo comprar y tener en casa algunos caramelos por si llegan algunos de los niños de los vecinos.
Yo el recuerdo que tengo de cuando niños de los Santos eran, además de estrenar o sacar del armario la ropa de invierno, que ya ni eso, las clásicas castañas, nueces, peros, que no manzanas, los “moniatos” (boniatos) y los membrillos o gamboa, que era lo que más me encantaba, y todavía me sigue encantando sobre todo cuando mi madre me hace la “campota” o compota de membrillo, por supuesto que ahora sin azúcar, aunque me da lo mismo.

Esta mañana, paseando por la zona de Monteolivete, en uno de los muchos jardines que existen en la zona, encontré este membrillo y no me resistí a hacerle la foto correspondiente, porque a mi mente vinieron de pronto los recuerdos de esas frutas de los Santos, y además creí que hoy era el día indicado.

martes, 19 de abril de 2016

Foto de Los Llanos de Bonanza

Esta foto, encontrada hace unos días en algún cajón y que ni siquiera recordaba, me dio mucha alegría porque es la única que conservo de los Llanos de Bonanza, pero no de ahora, sino que me entra la nostalgia porque hasta esa edad Los Llanos era un lugar lleno de pinos, lentisco, romero, cerros, como el Cerro del Cura, al pie del cual vivían mi abuelo Curro y mi abuela Lola.
También vivía en Los Llanos mi abuela María, todos mis tíos y yo estuve viviendo allí hasta que tenía unos seis o siete años.
Mi abuelo Curro y mi abuela Lola vivían en una choza como la que pongo en la otra foto, seguramente un poco más grande que esa, porque tenía dentro varias habitaciones separadas, que además mi abuelo se dedicaba a fabricarlas con barrón, y se las hacía a todos los vecinos. 
Mi foto debe ser de las últimas se hicieron en la zona antes que los cerros se convirtieran en lagunas, porque se llevaron la arena, pinos y todo lo demás, y no voy a culpar ahora a nadie, porque hace ya tantos años que casi no merece la pena.
Por último me gustaría hacer un llamamiento a ver si los que lean esto tienen fotos de Los Llanos con los pinos. Recuerdo que cuando era niño se podía ir por debajo de pinos desde la Barriada de Andalucía hasta la punta del Monte. Si tenéis alguna foto o bien me la enviáis al correo deletrasviperinas@gmail.com, o colgarlas en algunas de las redes sociales.

Me gustaría ponerlas en mi página como un bonito recuerdo.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Mis recuerdos de la Cooperativa Frusana

Al publicar hace unos días una entrada en mi blog sobre la inauguración de la Cooperativa Frusana de Bonanza, pedí que si alguien tenía alguna foto antigua de la misma, que me la enviase y rápidamente recibo un correo de Juan de Dios Pérez Pozo que me da una dirección de Facebook, donde encuentro algunas fotos antiguas de la cooperativa, además con la sorpresa de que en algunas de ellas aparecen mis tíos Pepe y Manolo. Me dio mucha alegría.
La verdad es que yo, como bonancero y llanero, con la cooperativa he tenido mucha, mucha relación. Además de formar parte de la misma mis tíos Pepe y Manolo, mi tío Antonio y su mujer Rosario. Mi tío Juan. Y un montón de conocidos de la Veta y los Llanos, donde yo nací.
Pero mis recuerdos de la Cooperativa van a más, cuando era pequeño y ya vivía en Bonanza, porque la primera ubicación de la misma fue en una calle muy cercana a donde yo vivía. Recuerdo perfectamente como estaba esa casa antes de que en ella se instalase. Era una de la manzanas que formaba parte de la Bonanza antigua, pero estaba completamente derruida, con las paredes y los techos caídos, que a mí me encantaba entrar por el misterio que siempre me han inspirado desde pequeñito las casas en ruinas.
Mis recuerdos también me llevan a ver pasar a los burros cargados, porque entonces la mayoría de los transportes desde los campos se hacían en burro, y como mi tío Manolo algunos días después de descargar en Frusana se llegaba a mi casa y me llevaba en el borrico a casa de mi abuela en los Llanos.
Más tarde mis recuerdos de la cooperativa eran de cuando yo estaba en Sevilla, en San Juan de Dios, y ahí era donde yo llamaba a mis padres. Yo llamaba a la cooperativa y les decía que avisaran a mis padres, que los llamaría más tarde, porque entonces los teléfonos eran bastante escasos.
Como no recordar lo que suponía para los niños  de Bonanza la celebración del día de San José, donde la cooperativa solía celebrar una fiesta y los niños estábamos atentos a ver si pillábamos una coca cola.

Esto son algunos de mis recuerdos de la Cooperativa Frusana, que poco a poco, día a día se fue convirtiendo en uno de los motores económicos y laborales de la ciudad.

martes, 20 de octubre de 2015

En el Aeropuerto de Barcelona


"El aeropuerto de Barcelona mejora la atención a personas con movilidad reducida"

Viendo el titular anterior, que me alegra muchísimo, me he acordado de un viaje en avión que realicé a Barcelona y que la llegada al aeropuerto fue un poco sofocante.
Todo había transcurrido con normalidad desde la salida de Jerez, pero al llegar al aeropuerto de Barcelona estaba esperándome un muchacho que era el que tenía que bajarme y ayudarme por el aeropuerto.
-  - Espere un momento aquí que voy a ir por su silla, me dice.
Vuelve a los pocos minutos y me deja de piedra.
-   - Perdón, pero su silla no aparece.
-   - ¡Comooooooooo!.
-  - Me dicen que no la encuentran, que posiblemente habrá quedado en Jerez. Que si usted quiere le dejamos una de las nuestras hasta que aparezca y se la llevemos al hotel.
-  - ¿La que ustedes me dejarían es igual que esta que tengo ahora?
-   - Sí, claro.
-  - Lo siento pero yo no me voy de aquí hasta que no aparezca mi silla. Esta silla pesa una barbaridad y yo no puedo andar con ella por Barcelona.
-   - Si quiere le llevo a la ventanilla a ver que le dicen.
  La ventanilla era como el pito de un sereno. Sólo me decían que la silla se había quedado en Jerez, que la silla no había entrado en el avión.
  En esas estábamos en el mostrador cuando se acerca a mí una señora.
   - Oiga, ¿le están diciendo que su silla se quedó en Jerez?.
-  - Si.
- - Es que yo también he venido en el avión y a mí me dicen lo mismo de carrito de mi bebe. Voy a llamar a mi marido que está en Jerez.
Después de la llamada al marido, la señora me dice que su marido ha visto como metían la silla y el carrito en el avión, que estaba completamente seguro. Así que me voy nuevamente al mostrador e insisto, pero las personas que allí estaban eran más insistentes en que yo y la señora en que se había quedado en Jerez.
Como el que no quiere la cosa había pasado más de tres cuartos de horas desde que bajamos del avión. Hasta que el chaval que estaba encargado de acompañarme me dice.
-  - Le importa quedarse aquí, que voy a intentar buscar, a ver si encuentro la silla.
Todavía escuche a alguien desde el mostrador que decía.
-   - No vayas, que la silla está en Jerez.
El muchacho me miró, pero no hizo caso. Se fue a buscar la silla, apareciendo como media hora más tarde empujando mi silla, la que según los del mostrador se había quedado en Jerez.
-   - Muchas gracias. Si no hubiera sido por ti, duermo en el aeropuerto, porque yo de aquí no me movía. ¿Dónde puedo coger un taxi?.
-    - ¿Un taxi?. Le va a costar un pastón. ¿Por qué no va en el autobús que le deja en el mismo centro?.
-   - ¿Voy a poder subir?.
-   -Claro, está adaptado. Espere que le acompañare hasta el autobús.
    Y aunque su obligación era simplemente llevarme por dentro del aeropuerto, me acercó hasta donde estaba el autobús y me ayudó a subir.
   He querido escribir esto también para agradecer la labor de las personas que nos acompañan en Aeropuertos y estaciones del Tren, que yo por lo menos siempre he tenido la suerte que sean de lo más apañados. De otros departamentos, oficinas, ventanillas y mostradores, mejor no hablarles.
  En cuanto a Barcelona, como he dicho alguna vez, me pareció de las ciudades más adaptadas que he visitado, y tengo que decirlo con agrado.

martes, 6 de octubre de 2015

Mi primer disco

Hoy os quiero poner la primera canción que escuche en un tocadiscos. No recuerdo que año fue, pero ya debería tener 19 o 20 años cuando mi padre me compró un tocadiscos y la primera canción que puse fue Winchester Cathedral, la que dejo hoy aquí. Creo que la versión que tenía en mi casa era de un cantante llamado Claude François, que estaba en francés, porque de esta canción se hicieron un montón de versiones, entre ellas Frank Sinatra o Petula Clark.
El disco que tenía en casa creo que alguien lo había regalado al comprar algo, lo mismo era uno de los famosos discos de Mirinda, eso no lo recuerdo.
Para los que sean mucho más jóvenes les contaré que Mirinda era la marca de un refresco de naranja que compartía popularidad con Fanta. Por aquí se perdió la venta de esa marca, pero tengo entendido que todavía en Canarias y algunos países de Sudamérica se sigue comercializando la Mirinda.
Creo que Mirinda era una marca española que nació en los primeros años sesenta y tuvo un éxito brutal y los discos estaban por todas las casas porque tenían a los cantantes que estaban a la última. Parece ser que el año setenta Mirinda se vendió a PepsiCo, para competir con el Fanta, pero en España fue perdiéndose su venta, siendo minoritaria.

lunes, 5 de octubre de 2015

The Monkees

Hoy al ver una foto antigua he recordado a The Monkees, que era un grupo americano formado por cuatro chicos jóvenes que tuvieron mucho éxito en los años sesenta y principio de los años setenta.
Pero de lo que me he acordado es de la serie de televisión que protagonizaron durante dos temporadas, producida por la cadena NBC, con el mismo nombre y que en España se emitía los sábados por la tarde. A mí me parecía divertida, aunque era una comedia un tanto insulsa que intercalaba canciones del grupo. 
Me gustaba y tal vez por eso aun la recuerde.
Os dejo a The Monkees y I'm a Believer



lunes, 28 de septiembre de 2015

La foto

El otro día encontré en Internet la foto que acompaña esta entrada, no sé quien la había puesto, pero me recordó mi niñez, porque el salón si no es el de San Juan de Dios de Sevilla, es muy, parecido.
Incluso la distribución de las camas es la misma, y al fondo lo que parece una puerta corredera que daba a la iglesia, que nunca en mi vida podré tener tantas misas, rosarios y rezos como en los años que estuve allí.
En un salón como esos transcurrían nuestras vidas, y lo digo sin amargura. Ahí jugábamos, dábamos clase, yo con don Julio un profesor que a mí ahora me parece que tendría por lo menos ochenta años, y que era un poco cascarrabias. Ahí también venían los médicos a vernos semanalmente, a mí los lunes el doctor Ramón del Valle, que además era el médico del Betis y si el día anterior había perdido estaba de un humor de perros.
Imagino que la foto está tomada cerca de la navidad, porque en ese momento era cuando los hermanos llegaban con un montón de adornos navideños y los ponían por las paredes y techos, que además a mi me parecían unas bolas muy grandes, pero luego me di cuenta que eran tan grandes porque la sala también lo era. Esos días especiales eran los que rompían la monotonía que suponía estar en la sala todo el día en la cama, aunque los compañeros que podían andar estaban levantados de aquí para allá.

Otros días especiales eran los festivos, que podían venir nuestros familiares durante, creo que dos horas a vernos. A mi todas las semanas venían Loli, que estaba “sirviendo” en una casa cercana, Carmelita y su marido Ricardo, que eran primos de mi padre, porque mis padres no podían ir todas las semanas, que los Amarillos de esa época de Sanlúcar a Sevilla eran toda una odisea, porque podías salir a las claras del día y llegar de vuelta ya puesta la noche. Pero ya les seguiré contando, que no quiero cansarles.

lunes, 7 de septiembre de 2015

La flor de la niñez


No cabe duda que los recuerdos de nuestra niñez se quedan impregnados en nuestros cerebros para toda la vida, como esos programas de ordenador que son imposibles de borrar. Nuestros recuerdos visuales, de olores, de sabores y hasta de tacto, muchos nos vienen a nosotros un día, de pronto y algo así me pasó hace unos días, en este caso con una flor.
Iba por algún lugar, no recuerdo donde, y de pronto la vi y me vino ese recuerdo de mi niñez en los Llanos y en Bonanza. Era una flor que recuerdo que mi madre tenían en la casa y mis abuelas, porque por lo menos a mi me parece que hace unos años era bastante habitual verlas por jardines, macetas y hasta convertidas unos grandes arbustos.
Pasaron los años, y no sé si es que se ponían menos en las casas y jardines o que yo no me fijaba, pero las recuerdo amarillas y rojas. No sé cómo se llama, no sé cómo se cría y la verdad es que en las floristerías no las he visto. Debe ser una de esas flores, que han ido cayendo en desgracia, o simplemente estaba olvidada de mis recuerdos.
Desde el día en que la vi, roja, me empeñé en escribir estas letras y me puse a agudizar la vista hasta encontrar la amarilla también, pero mi sorpresa es que muy cerquita de mi casa la encontré también rosa.

Aquí les dejo las flores, a ver si ustedes saben el nombre y como se crían, solo sé que forman parte de mi niñez.




domingo, 9 de agosto de 2015

Las Paperas

Leyendo esta mañana el titular del periódico donde dice que el jugador del Barcelona Neymar no podrá jugar en las Supercopas porque está con paperas, he recordado un hecho que me sucedió cuando tenía siete años y que hizo que también el hecho de hacer la primera comunión fuese diferente para mí.
Yo me había estado preparando como todos los niños para hacer la primera comunión, pero he aquí que el día antes de hacerla, servidor que es el pupas, amaneció con paperas, que a la edad de siete años es muy normal, por lo menos en mi época, no tanto con los años que tiene el jugador del Barcelona.
Así que a hacer puñetas la primera comunión, y tuve que hacerla yo solo otro día, que me parece que fue el día de San Antonio. No piensen que de marinerito y esas cosas, que yo ya en aquella época consentí en lo de la chaqueta gris,  pero no más, bueno y en los accesorios del día para la foto, que tampoco crean que a mi me hizo mucha gracia, pero bueno... Esta es la única que tengo, y que incluso he tenido que arreglar porque estaba bastante deteriorada. Está hecha en uno de los bancos de la plazoleta de Bonanza, porque imagino que me la haría alguien para tenerla de recuerdo, porque es de creer que el fotógrafo no se iba a desplazar para hacerme las fotos sólo a mí, suponiendo que en esa época se hiciesen reportajes fotográficos de primeras comuniones, que lo dudo.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Vinagrera

Cuando yo era pequeño recuerdo que los chiquillos comíamos o masticábamos por lo menos, los tronquitos de esta flor amarilla, que creo que llamábamos vinagreta o vinagrera, porque tiene un sabor un tanto ácido que se puede considerar parecido al vinagre. Alguna vez he estado tentado en estos días de probarla, por recordar el sabor, pero he desistido.

Debe ser que no teníamos tantas chucherías.

martes, 13 de mayo de 2014

Mirar

Alguien me dice que le gustan las fotos que pongo y que soy un buen fotógrafo. Le digo que no, que yo no me considero fotógrafo entre otras cosas porque no tengo ni los conocimientos, ni la técnica para hacer grandes y maravillosas fotografías. Sería totalmente pretencioso y un insulto para los que lo son y los que sí tienen preparación y estudios.
¿Qué es lo que me siento?.
Siempre lo dije yo lo que me siento es contador de cosas. Contador con la imagen, con la palabra, cuando estaba en la radio o en la tele y con las letras en los artículos semanales en el periódico y en los blog que tengo.
Me encanta contar cosas, y creo que para ello tengo una facultad que no todo el mundo tiene, la santa paciencia. No me importa llevarme tres horas esperando para hacer una foto que me guste o estarme hasta las cinco de la mañana hasta que se me ocurre algo sobre lo que escribir, siempre el día antes del momento de la entrega. Para la fotografía es imprescindible la paciencia, la paciencia y aprender a mirar, a ver, a observar, y hoy he descubierto que también a oír.
¿Saben que me hizo aprender a mirar?. Me dedique a mirar, a observar y sobre todo a mirar para arriba el día que dejé los bastones y cogí la silla de ruedas. Hasta ese momento nunca había podido mirar, siempre debía ir con los ojos fijos en el suelo para evitar caerme, tropezar y el día que no tenía la obligación de fijar la vista en el suelo fue de los días más felices de mi vida. ¡Podía mirar!. Y he aquí que me dedique a hacerlo, creo que hasta de forma obsesiva, porque no se me escapa un detalle, aunque no vea al que pasa por mi lado, que también me sucede. Otra cosa que me gustó de dejar los bastones es poder tocar, no tener que llevar las manos atadas al puño de la muleta, sentir que las cosas tienen textura, que antes nunca lo había podido apreciar.

Creo que esto es lo más importante de mis fotos, el saber mirar, el tener la paciencia infinita y ninguna prisa, eso te permite hacer bonitas fotos de objetos, lugares y cosas que otros no ven.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Marcial Lafuente Estefanía



Esta mañana he estado grabando la parte que me toca del programa de Costa Noroeste, Cita en Palacio, que se emitirá esta noche y que en está ocasión está dedicado a la Plaza de Toros de Sanlúcar de Barrameda, a su historia y curiosidades sobre la misma. Lo que más me ha impresionado es el sonido en el centro de la plaza. Imagino que ponerse en medio de esa plaza cuando esté llena de gente debe ser algo impresionante.
Cuando me dirigía al lugar de grabación y pasaba por la plaza que está delante del coso taurino, donde tiene un busto el torero José Martínez Limeño, que fue colocado el año 1985 me encontré con una persona que estaba al solito, ya hace fresco por las mañanas, y leía algo que en mis tiempos de niño era muy normal, pero que ahora está totalmente en decadencia y hacía muchos años que no veía. El señor sentado en uno de los bancos de la plaza leía una de las en otro tiempo famosas novelas del Oeste, una de las novelas de Marcial Lafuente Estefanía.
Recuerdo que mucha gente las leía hace unos años. No quiero ser machista, pero los hombres leían las novelas de Estefanía y las mujeres las de Corín Tellado. Incluso me acuerdo que en la mayoría de los kioscos de chucherías había unas cajas con novelas del Oeste y de Corín Tellado y las personas iban a cambiarlas. Las cambiaban pagando una pequeña cantidad, con lo cual se evitaban el gasto de comprarlas. Los kioscos eran unas bibliotecas de asuntos de amores, de rodeos o de de guerra, que también estaban las de Hazañas Bélicas.
Hoy han venido a mi mente los recuerdos de mi abuelo sentado al solito leyendo una de esas novelas de Marcial Lafuente Estefanía.
A mí, la verdad, nunca me gustaros las novelas de Estefanía. Cuando pequeño prefería el Capitán Trueno o el TBO y más tarde me inicié en los libros, todavía recuerdo que el primer libro que leí completo fue Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, aunque antes me habían leído en San Juan de Dios, en Sevilla. No recuerdo que hermano, cada día un capítulo del libro Guillermo Tell.